lunes, 14 de abril de 2008

Bellisimo comentario

Por: Bethzabé Witvrun Vargas.

¡DO-RE-MI-FA-GOL!

¿Qué relación tienen la música y el fútbol? Molotov, Elton John, Rod Stewart, Bob Marley y muchos músicos más ensayan las sorprendentes respuestas.

"Zapatillas rotas, cara sucia y los retos de mamá, pero es lindo jugar y en su mente imaginar que las calles son estadios, y las balas, papel picado; las sirenas eran cantos y un gol ahogaba el llanto" (‘El Crack', Los Miserables, Chile). La relación entre el fútbol y la música, evidenciada en cantos de la hinchada hacia su equipo, también tiene recovecos, pasajes poco transitados donde se exponen historias que intensifican un vínculo que no parece regado de intensidad.

Rod Stewart, inglés que saltó del rock a las baladas, jugó en Brentford (tercera división de Inglaterra) e hizo una prueba para sumarse al Barcelona de España. No la superó, pero este fanático del Celtic escocés aún patea pelotas hacia las tribunas en cada concierto. Antes de vender más de 260 millones de discos, Julio Iglesias fue golero del segundo equipo del Real Madrid. Un accidente automovilístico arruinó su carrera deportiva a los 20 años. Steve Harris, bajista de Iron Maiden, jugó en el humilde Halifax Town inglés e intentó incorporarse al equipo que ama, West Ham, aunque su capacidad no fue suficiente. Se desquitó jugando centenas de veces contra sus seguidores. Mick Hucknall, de Simply Red, jugó en los equipos juveniles de Manchester United. Y la ‘estrella pop' Robbie Williams ni necesita club: se compró una casa en Los Angeles y construyó allí su propio campo de fútbol.

Muchos tienen un equipo favorito, pero algunas pasiones pueden subrayarse, como la de Elton John. El amor por el Watford F. C. lo llevó a adquirir sus acciones en 1976. Watford, enterrado en la cuarta división inglesa, vivió años de esplendor gracias a su nuevo dueño: subió a primera y fue subcampeón en 1983. Elton se alejó en 1987 y volvió entre 1997 y 2002, manteniéndose desde entonces como presidente vitalicio.

Sin ser dirigentes, otros músicos han mostrado permanentemente su afición. Joaquín Sabina, por caso, compuso el himno del Atlético de Madrid. Joan Manuel Serrat nombra a Ladislao Kubala, ídolo de su querido Barcelona, en ‘Temps era Temps'. Los alemanes Die Toten Hosen, cuando su amado Fortuna Dusseldorf pasaba un pésimo momento económico, invirtieron dinero para que la banda aparezca en la vestimenta del club. Y Alejandro Sanz confiesa en cada país: "Soy del Betis, aunque no lo crean".

Algunos músicos murieron dejando un legado futbolístico. Carlos Gardel, enamorado del Racing Club argentino, soñaba en sus canciones con "ser como Ochoíta, crack de la afición", en referencia al futbolista Pedro Ochoa. ¿Y John Lennon? Pese a que popularmente se cree que era fan de Liverpool, el rey de The Beatles prefería los colores de Everton. Más sorprendente es la historia de Bob Marley: la herida que provocó su muerte la recibió jugando al fútbol. Su negativa a utilizar remedios "no naturales" terminó generándole un cáncer que acabó con su vida, pero empezó con su leyenda.

LA CANCIÓN DEL GOL

Larry Mullen es baterista de U2. "No deja de recordarnos –bromea Bono, vocalista del grupo– que produjo el single más vendido en Irlanda. Es el himno de la Selección Irlandesa de 1990... ¡Yo no presumiría tanto!". Manu Chao, nómada alquimista de ritmos musicales, creó ‘Santa Maradona'. "Fue escrita por un fan del fútbol, pero en un 95% habla de la mierda de hoy: peleas en los estadios, racismo...", explica. En la tierra de Maradona, Argentina, abundan canciones sobre fútbol. La mejor resuelta es ‘Maradó', de Los Piojos, donde hasta se nombra al ex presidente de la FIFA, Joao Havelange, sin perder la armonía de los versos.

Los mexicanos de Molotov no se conforman con declarar musicalmente su cariño por Pumas. Disgustados con Jorge Vergara, dueño de Chivas de Guadalajara, le dedicaron la canción ‘Me Vale Vergara': "Ser el dueño del balón, comprar al equipo de más tradición...usted no manda en nuestro corazón, no mezcle el negocio con nuestra pasión", gritan con su frenesí habitual.

En la lista inversa, la de futbolistas con grupo propio, están Ruud Gullit, Alexi Lalas, Carlos Tevez y Roger Milla. Iván Helguera, defensor de Real Madrid, organiza el festival de música electrónica Femme. Y en Costa de Marfil es furor el "Drogbacité", baile creado en honor al atacante Didier Drogba. Otro africano, Samuel Eto'o, fue homenajeado con ‘Su Jugador Favorito', pegadiza canción de los españoles de La Granja que afirma: "Lo importante es el regate". También en España, La Habitación Roja compuso ‘Nunca Ganaremos el Mundial'; y el grupo Potato fue más allá con ‘Dedícate a otra cosa', dirigida al dignísimo ex atacante de la Selección, Julio Salinas.

El conjunto colombiano Doctor Krápula asegura en ‘El Pibe de mi Barrio': "La calle de mi infancia se convierte en mi Wembley, de otros barrios vienen Maradonas y Pelés". También colombiano, Carlos Vives homenajeó a su ídolo en ‘Pa Mayte': "Soy pacífico, soy caribe y en Santa Marta juego fútbol con el Pibe", un guiño a Carlos ‘Pibe’ Valderrama. Los Estrambóticos, banda mexicana de ska y seguidores de Pumas, compusieron un tema para sus rivales tras perder una apuesta. "América tiene un Dios con cuerpo de pordiosero, pero ese Dios tiene un padre al que llamamos Hugol", alabaron a Hugo Sánchez.

La relación entre el fútbol y la música no finalizará mientras lata un corazón. No finalizará mientras, en algún lugar del Universo, alguien escuche a la eterna majestuosidad de Alfredo Zitarrosa jurar que Garrincha llevaba el balón "atado al pie, como una luna atada al flanco de un jinete. Unido al pie como un equilibrista unido va a la muerte...".



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