lunes, 24 de marzo de 2008

Fernanda Elizabeth Pérez Hernández

columna

El miedo

Todos lo conocemos, mas de una vez hemos sentido esa escalofriante sensación, la reacción de estado de alerta que tu cuerpo adquiere cuando se encuentra en una situación desconocida.

Producto emocional del cerebro proviene del sistema límbico que se encarga de regular las emociones, acciones como la lucha, huida y la evitación del dolor, en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie.

El miedo se manifiesta de diferentes maneras, puede estar en cualquier animal, en algo real o ficticio y en cualquier momento llega a apropiarse de la psique de una persona que sufre una afectación en su contexto como el miedo a estar solo, a la libertad, a sufrir un castigo legal o divino y pagar las consecuencias de actos cometidos con alevosía y ventaja, al que dirán, hasta llegar a hacer lo que otros quieren para no estar excluido del circulo social al que se pertenece ninguno esta exento de sentirlo ya que no depende de complexión, edad, raza o color.

¿Hasta donde se puede llegar por miedo? las personas que tienen el poder llegan a cometer los actos más bajos e insólitos como matar o robar con tal de no perderlo, las mujeres maltratadas no dejan sus hogares por temor a perder al amor de su vida o su estabilidad económica.

Pánico, terror, horror y otros tantos nombres que se le dan para medir la intensidad del miedo, lo conocemos lo hemos vivido en más de una ocasión, ese estado de alerta que tu cuerpo adquiere cuando te encuentras en una situación incierta

¿Recuerdas como se siente? tu corazón comienza a latir rápidamente, tus manos comienzan a sudar, las pupilas se dilatan y tu respiración se hace mas lenta. De acuerdo con Pablo Mantilla, medico psiquiatra el mecanismo que desata el miedo se encuentra, tanto en personas como en animales, en el cerebro, concretamente en el sistema límbico, que se encarga de regular las emociones, la evitación del dolor, y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie.

Este sistema revisa de manera constante incluso durante el sueño toda la información que se recibe a través de los sentidos, y lo hace mediante la amígdala, que controla las emociones básicas, como lo son: cólera, miedo, alegría y tristeza el amor, y se encarga de localizar la fuente del peligro. Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, la manera en que reaccionamos tiene que ver con la sustancia química que se conoce como serotonina la cual ayuda a enviar la información de una célula del cerebro a otra y su respuesta puede ser la huida, la pelea o la rendición. Es interesante señalar que el miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psíquico.

Como el sistema límbico fija su atención en el objeto amenazante, los lóbulos frontales que se encargan de cambiar la atención consciente de una cosa a otra se desactivan parcialmente. Durante un ataque de pánico[] nuestra atención queda fijada en el peligro, y si los síntomas fisiológicos como el ritmo cardíaco o la presión sanguínea son interpretados por el sujeto como una confirmación de la realidad de la amenaza se produce una retroalimentación del miedo, que impide una valoración del auténtico riesgo.

Es así como el miedo es nuestra manera de calcular acontecimientos siniestros, mortales para nuestros planes e intereses, lo que nos permite actuar de manera inmediata ya sea huyendo o enfrentándolo. y siempre es imaginado, puro cálculo de lo que nos espera dado el desarrollo de lo temido aquello que nos está ya ocurriendo pero no ha acabado del todo de suceder.

La emoción en si no es mala ya que nos ayuda a evitar situaciones difíciles o peligrosas, como un accidente, la perdida de algo o el castigo terrenal o divino.

Así que la próxima vez que te encuentres en una situación en el que miedo actué en tu contra piensa como puedes canalizarlo y aplicarlo a tu beneficio.

No hay comentarios: